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Tratamiento y prevención de la dermatitis atópica

Tratamiento y prevención de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una afección crónica de la piel que hace que se enrojezca, reseque, cubra de eczema y genere picor. Además puede provocar inflamación debido al rascado. La medicina convencional aún no ha encontrado una cura, solo se pueden tratar los síntomas.

A diferencia de una reacción alérgica normal que suele desaparecer rápidamente, después de que eliminamos el desencadenante (alérgeno), en la dermatitis atópica hay demasiados desencadenantes. Éstos pueden ser individuales y no exactamente típicos, por lo que es difícil evitarlos. Incluso el aire seco puede ser la causa de diferentes brotes.

Esto se debe a que el principal problema no son los factores desencadenantes, sino la barrera cutánea débil y dañada, que no se puede curar con facilidad. Además, el picor que sigue al rascado hace aún más daño a una piel ya débil y profundiza el círculo vicioso de la dermatitis atópica.

Muchos enfermos se concentran solo en los brotes sin darse cuenta, que la dermatitis atópica es un acompañante que nunca se va. Eso es porque tiene dos fases: remisión y brote agudo. La remisión es la fase sin síntomas, mientras el brote agudo presenta síntomas como el eczema, picor, enrojecimiento e inflamación de la piel.

Debido a las remisiones, algunos podrían pensar erróneamente que se han curado. Es posible que algunos de ellos ni siquiera tengan un diagnóstico correcto. La cuestión es que la dermatitis atópica no va a desaparecer del todo y debemos aprender a controlarla.

Recomendaciones básicas

Tenemos que elegir detergentes suaves destinados a pieles sensibles. Es mejor evitar por completo los suavizantes de telas, incluso si se presume que son suaves y seguros. Para nuestro hogar debemos elegir productos de limpieza naturales, protegiendo la piel del contacto directo con guantes y ropa adecuada.

A la hora de vestirnos debemos evitar los materiales sintéticos e irritantes como la lana gruesa. Evita las situaciones de estrés, pues es un desencadenante natural de la dermatitis atópica.

Debemos evitar ambientes contaminados, humo de tabaco, áreas polvorientas, polen, calor y sudoración excesiva. También debemos prestar atención a otros factores desencadenantes en el medio ambiente, como el contacto prolongado con el agua de piscinas.

Alimentación

La comida puede ser medicina o veneno. Debemos realizar un seguimiento de lo que comemos para saber si determinados alimentos nos provocan brotes. De ser así, los eliminaremos de nuestra dieta. Los suplementos nutricionales como las grasas omega 3 y el complejo vitamínico B pueden ser muy útiles. Consulte a su médico en caso de tomarlos.

Es importante que tengas cuidado con los medicamentos de prescripción. Los ungüentos con corticoides tópicos a menudo se usan para tratar los síntomas y funcionan rápido. Sin embargo pueden tener efectos secundarios graves. Su uso prolongado puede provocar una nueva irritación.

Uso de cosméticos

El uso de productos cosméticos adecuados es muy importante en el cuidado de la piel atópica. Incluso cuando nuestra condición está en remisión, no debemos relajarnos y olvidarnos de ella. La opción más segura es utilizar productos destinados a pieles atópicas que no contienen ingredientes irritantes y que están formulados para restaurar suavemente la humedad de la piel, los lípidos y calmar la inflamación. La humedad y los lípidos fortalecen nuestra barrera cutánea, lo que puede prolongar las fases de remisión y reducir los brotes.

Los geles también son importantes, pues un cuidado apropiado de la piel atópica parte de un gran higiene. Necesitamos elegir un gel que tenga el factor de pH adecuado con una formulación que nutra y calme nuestra piel sin irritación ni resequedad.

Higiene personal

A la piel atópica no le gusta el agua en general, por lo que no podemos tomar duchar o baños largos. Nuestra ducha debe ser rápida y sólo cuando sea necesario. El agua y el cloro generalmente secan la piel, sobre todo si el agua no está demasiado caliente.

A la hora de secarnos, debemos hacerlo dándonos suaves palmaditas con una toalla. Nunca tiramos o frotamos, pues es como rascarse y debemos evitar eso. Existen buenos productos para el cuidado de las pieles atópicas, pudiendo ayudar a controlar eficazmente el picor.

Todos queremos mostrar una piel con buen aspecto y saludable. Hay pequeñas medidas que podemos tomar, si bien es importante entender que la belleza ideal no es real y que todos tenemos pequeñas imperfecciones y problemas.